17 marzo 2008

NO ME ARREPIENTO DE NADA

Desde la mujer que soy,
a veces me da por contemplar aquéllas que pude haber sido;
las mujeres primorosas, hacendosas, buenas esposas,
dechado de virtudes que deseara mi madre.
No sé por qué la vida entera he pasado rebelándome contra ellas.
Odio sus amenazas en mi cuerpo.
La culpa que sus vidas impecables, por extraño maleficio, me inspiran.
Reniego de sus buenos oficios; de los llantos a escondidas del esposo,
del pudor de su desnudez bajo la planchada y almidonada ropa interior.
Estas mujeres, sin embargo,
me miran desde el interior de los espejos,
levantan su dedo acusador y, a veces, cedo a sus miradas de reproche
y quiero ganarme la aceptación universal,
ser la “niña buena”, la “mujer decente”, la Gioconda irreprochable.
Sacarme diez en conducta con el partido, el estado, las amistades,
mi familia, mis hijos y todos los demás seres
que abundantes pueblan este mundo nuestro.
En esta contradicción inevitable entre lo que debió haber sido y lo que es,
he librado numerosas batallas mortales,
batallas a mordiscos de ellas contra mí
-ellas habitando en mí queriendo ser yo misma-
transgrediendo maternos mandamientos,
desgarro adolorida y a trompicones a las mujeres internas
que, desde la infancia, me retuercen los ojos
porque no quepo en el molde perfecto de sus sueños,
porque me atrevo a ser esa loca, falible, tierna y vulnerable,
que se enamora como alma en pena de causas justas,
hombres hermosos y palabras juguetonas.
Porque, de adulta, me atreví a vivir la niñez vedada,
e hice el amor sobre escritorios –en horas de oficina-
y rompí lazos inviolables y me atreví a gozar el cuerpo sano y sinuoso
con que los genes de todos mis ancestros me dotaron.
No culpo a nadie. Más bien les agradezco los dones.
No me arrepiento de nada, como dijo la Edith Piaf.
Pero en los pozos oscuros en que me hundo,
cuando, en las mañanas, no más abrir los ojos siento las lágrimas pujando,
veo a esas otras mujeres esperando en el vestíbulo,
blandiendo condenas contra mi felicidad.
Impertérritas niñas buenas me circundan
y danzan sus canciones infantiles contra mí.
Contra esta mujer hecha y derecha, plena.
Esta mujer de pechos en pecho y caderas anchas
que, por mi madre y contra ella, me gusta ser.
Gioconda Belli.

28 febrero 2008

LAURA, BIRMA, Mª JESÚS Y Mª VICTORIA

Estaba tomando café, a primera hora de la mañana, cuando sin saber muy bien giré la cabeza hacia la pantalla del televisor como en una premonición de lo que instantes después habría de escuchar. -no puede ser, ¿en qué mundo vivimos?- Cuál fue mi sorpresa que momentos después mis oídos volvieron a recoger tal atrocidad, y así una y hasta otra vez más a lo largo del día de ayer.

Impotencia, rabia, miedo y desesperación ante esta lacra social q cada año nos deja más huérfanos a todas y todos, porque la sociedad entera somos víctimas de esta violencia machista

Los instantes después a cada noticia, 14 ya en lo que llevamos de año, son de rechazo, de repulsa…. ¿pero hasta dónde debemos llegar? ¿cuántas muertes más son necesarias para que comprendamos la magnitud de este problema que no hace sino mermarnos más como seres humanos?

Laura, Birma, Mª Jesús, Mª Victoria y tantas otras mujeres que han sido asesinadas permanecen en nuestro recuerdo, con el ánimo de seguir luchando incansablemente en la erradicación de esta barbarie y tara social que nos incumbe a todas y todos.

07 febrero 2008

LA RANA HERVIDA

Olivier Lecrerc escribió este breve cuento, y que viene a ser una metáfora de lo que le ocurre a las mujeres víctimas de la violencia de género.

"Hay una cazuela llena de agua en la que nada tranquilamente una rana. Se está calentando la cazuela poco a poco, imperceptiblemente. Al cabo de un rato el agua está tibia. A la rana esto le parece bastante agradable y sigue nadando.
La temperatura empieza a subir. Ahora está el agua caliente, un poco más de lo que suele gustarle a la rana, pero ella no se inquieta y, además, el calor siempre le produce algo de fatiga y somnolencia.
Ahora el agua está caliente de verdad. A la rana le empieza a parecer desagradable. Lo malo es que se encuentra sin fuerzas, así que se limita a aguantar, a tratar de adaptarse y no hace nada más. Así, la temperatura del agua sigue subiendo poco a poco, nunca de una manera acelerada, hasta el momento en que la rana acaba hervida y muere sin haber realizado el menor esfuerzo por salir de la cazuela.
Si la hubiéramos sumergido de golpe en una cazuela con el agua a cincuenta grados, de una sola zancada ella se hubiera puesto a salvo, saltando fuera del recipiente"

30 enero 2008

ENHORABUENA!!!

Según el fallo que hemos conocido hoy del Tribunal Constitucional, la elaboración de listas paritarias que establece la Ley de Igualdad es una norma que no vulnera ningún precepto constitucional.

Parece ser que alguna o alguno no se había percatado de ello.

O quizás es que aún no controla muy bien el concepto de Igualdad.

22 enero 2008

EL CONSEJO EXTRAORDINARIO DE GOBIERNO

Hojeando el periódico HOY el lunes 14, paseo por sus páginas en un intento de confrontar la realidad de esta tierra nuestra.

Una pequeña nota informa de la celebración de un Consejo Extraordinario del Gobierno de Extremadura que, a diferencia de los anteriores, se reunirá durante tres días en lugar de dos, terminando cada sesión a media tarde. Nada me resulta extraño hasta que llego a la explicación de esta nueva estrategia: para que “las consejeras” puedan conciliar su vida familiar y laboral. Es en este momento cuando despierta mi asombro y perplejidad.

Intento discernir si es la explicación ofrecida desde dentro o si es la deducción del periodista que transcribe la noticia la que adjudica la capacidad o necesidad de conciliar a las consejeras, quedando fuera al presidente y resto de consejeros.

Siendo generosa, deduzco que es una aportación más de la incorporación de las mujeres a altos cargos en política: el uso de los tiempos y los espacios de manera diferente; y que esa diferencia que aportamos es beneficiosa también para ellos.

Pero también puedo presuponer que de nuevo los estereotipos y roles de género están presentes en la vida pública, modelando la imagen y lo que se espera de nosotras en todos los ámbitos de nuestras vidas.

Me parece injusto para el Sr. Presidente y sus consejeros negarles la capacidad de armonizar sus tiempos como lo hemos hecho las mujeres durante siglos. Si ahora conciliar es un valor en alza, conciliemos todas y todos.