16 mayo 2008
La Constitucionalidad de la Violencia de Género
Recientemente, el Tribunal Constitucional ha avalado las medidas penales de la Ley Integral contra la violencia de género. Ha sido un importante respaldo a leyes avanzadas y correctoras de una sociedad patológica, aquejada de muchas dolencias: la frivolidad y la moralina que nos invaden siguen haciendo que todo sea más difícil para aquellas mujeres que toman las riendas de sus propias vidas. Aquéllas que se atreven a vivir como quieren y con quien quieren. La sociedad las señala, acusa y sanciona impunemente por reglas que no pasan por tribunales constitucionales como las leyes. Despegarse de lo que se espera de nosotras, la libertad y la autonomía para la Igualdad nos sigue saliendo muy caro a muchas. Nos reunimos en las puertas de los ayuntamientos para mostrar nuestra repulsa ante una víctima del terrorismo etarra y pasamos casi de puntillas ante una víctima del terrorismo afectivo no vaya a ser que tengamos que decidir si vivir muertas o morir viviendo. Como dijo un escritor “hay que atreverse a perder el rostro, pero precisamente por haber dado la cara”.
23 abril 2008
II Jornadas Universitarias de Igualdad
El pasado día 16 fuimos invitadas por Marilé Calvo, desde la Oficina de Igualdad de la Universidad de Extremadura para participar en las “II Jornadas universitarias de Igualdad”. Con nuestra comunicación, quisimos hacer partícipes a los allí presentes del trabajo que venimos desarrollando desde la Federación dentro del programa “Igualdad en las Empresas” subvencionado por la Consejería de Igualdad y Empleo (Dirección General de Formación para el Empleo).Tuvimos el placer de compartir mesa y experiencias con diferentes expertos y expertas en Igualdad, cada uno de ellos especializado en diversos campos como educación, medicina forense, teatro, medios de comunicación, etc. Dentro de este último ámbito, pudimos conocer a Dª Pilar López Díez, Doctora en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid. Es coautora del “Manual de Urgencia para Tratar las Noticias sobre Violencia de Género” de RTVE que posteriormente ha sido adoptado por el resto de televisiones tanto públicas como privadas. Su intervención giró en torno a este tema, mostrando un gran dominio del mismo. Como Entidad que nos ocupa y preocupa este asunto, destacamos esta intervención por lo interesante en sí mismo y por lo atractivo que resultó al mostrar una gran capacidad comunicativa y expresiva. Proponemos la visita a su página Web: http://www.pilarlopezdiez.eu/
17 marzo 2008
NO ME ARREPIENTO DE NADA
Desde la mujer que soy,
a veces me da por contemplar aquéllas que pude haber sido;
las mujeres primorosas, hacendosas, buenas esposas,
dechado de virtudes que deseara mi madre.
No sé por qué la vida entera he pasado rebelándome contra ellas.
Odio sus amenazas en mi cuerpo.
La culpa que sus vidas impecables, por extraño maleficio, me inspiran.
Reniego de sus buenos oficios; de los llantos a escondidas del esposo,
del pudor de su desnudez bajo la planchada y almidonada ropa interior.
Estas mujeres, sin embargo,
me miran desde el interior de los espejos,
levantan su dedo acusador y, a veces, cedo a sus miradas de reproche
y quiero ganarme la aceptación universal,
ser la “niña buena”, la “mujer decente”, la Gioconda irreprochable.
Sacarme diez en conducta con el partido, el estado, las amistades,
mi familia, mis hijos y todos los demás seres
que abundantes pueblan este mundo nuestro.
En esta contradicción inevitable entre lo que debió haber sido y lo que es,
he librado numerosas batallas mortales,
batallas a mordiscos de ellas contra mí
-ellas habitando en mí queriendo ser yo misma-
transgrediendo maternos mandamientos,
desgarro adolorida y a trompicones a las mujeres internas
que, desde la infancia, me retuercen los ojos
porque no quepo en el molde perfecto de sus sueños,
porque me atrevo a ser esa loca, falible, tierna y vulnerable,
que se enamora como alma en pena de causas justas,
hombres hermosos y palabras juguetonas.
Porque, de adulta, me atreví a vivir la niñez vedada,
e hice el amor sobre escritorios –en horas de oficina-
y rompí lazos inviolables y me atreví a gozar el cuerpo sano y sinuoso
con que los genes de todos mis ancestros me dotaron.
No culpo a nadie. Más bien les agradezco los dones.
No me arrepiento de nada, como dijo la Edith Piaf.
Pero en los pozos oscuros en que me hundo,
cuando, en las mañanas, no más abrir los ojos siento las lágrimas pujando,
veo a esas otras mujeres esperando en el vestíbulo,
blandiendo condenas contra mi felicidad.
Impertérritas niñas buenas me circundan
y danzan sus canciones infantiles contra mí.
Contra esta mujer hecha y derecha, plena.
Esta mujer de pechos en pecho y caderas anchas
que, por mi madre y contra ella, me gusta ser.
a veces me da por contemplar aquéllas que pude haber sido;
las mujeres primorosas, hacendosas, buenas esposas,
dechado de virtudes que deseara mi madre.
No sé por qué la vida entera he pasado rebelándome contra ellas.
Odio sus amenazas en mi cuerpo.
La culpa que sus vidas impecables, por extraño maleficio, me inspiran.
Reniego de sus buenos oficios; de los llantos a escondidas del esposo,
del pudor de su desnudez bajo la planchada y almidonada ropa interior.
Estas mujeres, sin embargo,
me miran desde el interior de los espejos,
levantan su dedo acusador y, a veces, cedo a sus miradas de reproche
y quiero ganarme la aceptación universal,
ser la “niña buena”, la “mujer decente”, la Gioconda irreprochable.
Sacarme diez en conducta con el partido, el estado, las amistades,
mi familia, mis hijos y todos los demás seres
que abundantes pueblan este mundo nuestro.
En esta contradicción inevitable entre lo que debió haber sido y lo que es,
he librado numerosas batallas mortales,
batallas a mordiscos de ellas contra mí
-ellas habitando en mí queriendo ser yo misma-
transgrediendo maternos mandamientos,
desgarro adolorida y a trompicones a las mujeres internas
que, desde la infancia, me retuercen los ojos
porque no quepo en el molde perfecto de sus sueños,
porque me atrevo a ser esa loca, falible, tierna y vulnerable,
que se enamora como alma en pena de causas justas,
hombres hermosos y palabras juguetonas.
Porque, de adulta, me atreví a vivir la niñez vedada,
e hice el amor sobre escritorios –en horas de oficina-
y rompí lazos inviolables y me atreví a gozar el cuerpo sano y sinuoso
con que los genes de todos mis ancestros me dotaron.
No culpo a nadie. Más bien les agradezco los dones.
No me arrepiento de nada, como dijo la Edith Piaf.
Pero en los pozos oscuros en que me hundo,
cuando, en las mañanas, no más abrir los ojos siento las lágrimas pujando,
veo a esas otras mujeres esperando en el vestíbulo,
blandiendo condenas contra mi felicidad.
Impertérritas niñas buenas me circundan
y danzan sus canciones infantiles contra mí.
Contra esta mujer hecha y derecha, plena.
Esta mujer de pechos en pecho y caderas anchas
que, por mi madre y contra ella, me gusta ser.
Gioconda Belli.
28 febrero 2008
LAURA, BIRMA, Mª JESÚS Y Mª VICTORIA
Estaba tomando café, a primera hora de la mañana, cuando sin saber muy bien giré la cabeza hacia la pantalla del televisor como en una premonición de lo que instantes después habría de escuchar. -no puede ser, ¿en qué mundo vivimos?- Cuál fue mi sorpresa que momentos después mis oídos volvieron a recoger tal atrocidad, y así una y hasta otra vez más a lo largo del día de ayer.Impotencia, rabia, miedo y desesperación ante esta lacra social q cada año nos deja más huérfanos a todas y todos, porque la sociedad entera somos víctimas de esta violencia machista
Los instantes después a cada noticia, 14 ya en lo que llevamos de año, son de rechazo, de repulsa…. ¿pero hasta dónde debemos llegar? ¿cuántas muertes más son necesarias para que comprendamos la magnitud de este problema que no hace sino mermarnos más como seres humanos?
Laura, Birma, Mª Jesús, Mª Victoria y tantas otras mujeres que han sido asesinadas permanecen en nuestro recuerdo, con el ánimo de seguir luchando incansablemente en la erradicación de esta barbarie y tara social que nos incumbe a todas y todos.
07 febrero 2008
LA RANA HERVIDA
Olivier Lecrerc escribió este breve cuento, y que viene a ser una metáfora de lo que le ocurre a las mujeres víctimas de la violencia de género.
"Hay una cazuela llena de agua en la que nada tranquilamente una rana. Se está calentando la cazuela poco a poco, imperceptiblemente. Al cabo de un rato el agua está tibia. A la rana esto le parece bastante agradable y sigue nadando.
La temperatura empieza a subir. Ahora está el agua caliente, un poco más de lo que suele gustarle a la rana, pero ella no se inquieta y, además, el calor siempre le produce algo de fatiga y somnolencia.
Ahora el agua está caliente de verdad. A la rana le empieza a parecer desagradable. Lo malo es que se encuentra sin fuerzas, así que se limita a aguantar, a tratar de adaptarse y no hace nada más. Así, la temperatura del agua sigue subiendo poco a poco, nunca de una manera acelerada, hasta el momento en que la rana acaba hervida y muere sin haber realizado el menor esfuerzo por salir de la cazuela.
Si la hubiéramos sumergido de golpe en una cazuela con el agua a cincuenta grados, de una sola zancada ella se hubiera puesto a salvo, saltando fuera del recipiente"
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